Roberto O. Cacheiro Frías

Abogado - Profesor de la Facultad de Derecho de la UBA - Presidente de la ONG Centro Ibero-Americano de Estudios Internacionales e Interdisciplinarios - Secretario de la Sección de Relaciones Internacionales de la Asociación Argentina de Derecho Internacional -Miembro del Tribunal de Disciplina del Partido Demócrata Cristiano de Capital Federal
 

Por la ignorancia se desciende a la servidumbre.
Por la educación se asciende a la libertad.

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DIPLOMATURA EN

RELACIONES INTERNACIONALES

Conferencia Especial - Edición 2009
Universidad Abierta Interamericana
Buenos Aires, jueves 8 de octubre de 2009

Conferencia del Rabino Sergio Bergman
 

"La Argentina Ciudadana: de habitante a ciudadano"

Más información sobre la Diplomatura en Relaciones Internacionales

 

 

El Rabino Sergio Bergman disertando en el Aula Magna de nuestra Universidad. a su izquierda, el Sr. Vicedecano de la Facultad de Derecho, Dr. Alejandro Laje

 

El Rabino nos disertó sobre la necesidad de una “Argentina Ciudadana” y la necesidad de transformar a los habitantes de la Nación en Ciudadanos de la Republica; de construir una ciudadanía basada en los valores de nuestra Constitución, transfiriendo las virtudes de lo privado a lo público. De hacer de la política cívica una práctica espiritual de bien común y de sus representantes, dignatarios y estadistas de la Republica Argentina. Constituir una minoría transformadora que pueda ofrecer a la mayoría, una alternativa de Nación refundada en la ley - aun pendiente de cumplir - tal como establece la Constitución. Detalló su propuesta: Argentina: del paraíso perdido a la tierra prometida; la Argentina, como nación fundada en los valores de la Constitución, es nuestra tierra prometida. La asimetría entre nuestra capacidad de trabajar y el escaso interés con que asumimos nuestras obligaciones cívicas, provoca una crisis de valores que permite que no sean los mejores, sino los peores los que llegan a gobernarnos. El legado de la identidad argentina dejaría de lado la "viveza criolla" para sostener con dignidad la ley como pacto nacional. La mayor restricción que la Argentina tiene para llegar a ser la tierra prometida que todos esperamos, somos los mismos argentinos. Por ello, el Bicentenario no debe fijarse para el 2010 sino para el 2016, Bicentenario de nuestra independencia mas que el de la Revolución de Mayo.

"Para recuperar la tierra prometida, recordando el paraíso perdido, debemos proclamar la independencia espiritual de las Provincias Unidas que sea la base de una segunda República Argentina. El pueblo ya sabe de qué se trata. Nada bueno saldrá sólo de Buenos Aires. Debemos encontrar una nueva casa de Tucumán donde delegados de todas las provincias vuelvan a establecer las bases de una República representativa y federal, que nos permita reafirmar los valores de libertad, igualdad y fraternidad."

"Implica ser Ciudadanos: Hacer política y construir poder. Se trata de establecer concretamente cuales son los acuerdos básicos que permitan no sólo prometernos sino comprometernos a hacer. No sólo clamar sino reclamar aquello que se requiere para que seamos plenamente una tierra de libertad, igualdad, ilustración y progreso. La meta es lograr un consenso que proyecte a la República en la visión de los hombres de la Patria que guiaron sus orígenes. Un decálogo con principios y presupuestos básicos que nos permitan alcanzar mejores instituciones, mas libertad, progreso económico-social y de realización personal, con igualdad de oportunidades para todos los habitantes. Presentar de manera coloquial y sincera los puntos elementales que cada ciudadano debe suscribir a modo de contrato y pacto cívico, a fin de ser socio pleno y responsable de una sociedad que ya no lo contiene solo como habitante pasivo, sino como ciudadano activo. Así establece entonces el Decálogo del Foro del Bicentenario estas premisas:

1. Vivir reconciliados en un proyecto común de coexistencia política. Respetar plenamente la Constitución y el Estado de Derecho. Rechazar todo proyecto hegemónico y desechar el sectarismo y la intolerancia.

2. Administrar el Estado con decencia y en función del bien común. Debe ser profesional y transparente, con funcionarios que ingresen por concurso, y promovidos por sus méritos.

3. Asegurar la independencia de poderes. Los órganos de control deben cumplir sus responsabilidades sin condicionamientos. Asegurar la plena libertad de prensa y el amplio debate político.

4. Garantizar el control de la igualdad de oportunidades en las elecciones. Fortalecer los partidos políticos. Regular en forma ecuánime la distribución de los recursos del Estado. Garantizar la neutralidad del Estado en el proceso electoral. Rechazar como indigna la manipulación de la pobreza con fines electorales.

5. Reducir la pobreza y la exclusión con medidas profundas, que estimulen la creación de trabajo y generen oportunidades de ascenso social.

6. Avanzar hacia una comunidad segura, libre de amenazas, respetuosa con el prójimo. Enseñar a obedecer la ley, combatir la delincuencia y garantizar los derechos de los habitantes.

7. Elevar la calidad de vida, proteger la salud, defender y promover nuestro patrimonio cultural y natural, y preservar el medio ambiente. Restablecer, para todos los argentinos que hayan aportado al sistema de previsión social, una jubilación que garantice los derechos adquiridos.

 8. Sostener un sistema educativo orientado hacia la excelencia y la integración social. Valorar el conocimiento, la tecnología y la ciencia. Mas escuelas, mas horas de clase, docentes bien pagos y mejor entrenados.

9. La economía debe ser libre e integrada al mundo. El sector privado tiene que ocuparse de producir. El Estado debe actuar con prudencia fiscal, defender al consumidor, promover la competencia, regular los servicios públicos, proveer estadísticas confiables e incentivar las fuerzas creativas de la sociedad. Respetar la fe pública y los contratos.

10. Recuperar su prestigio, influencia y credibilidad internacional. La política internacional debe asumirse como una política de estado que interprete, sin partidismos y con consenso interior, los intereses estratégicos de la Argentina en el mundo.

Ante un cerrado aplauso de la concurrencia, Bergman concluyó manifestando que "La asociación lícita de ciudadanos para este bien común, es en definitiva la base constitutiva de una nueva manera de ser y hacer política."

 

 

 

 

 

 

De izquierda a derecha; Federico Schinovich, de la Fundación Argentina Ciudadana, el director de evento y el Rabino Bergman, a la finalización del evento.

 

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